sábado, 12 de mayo de 2012

LAYLA Y OTRAS CANCIONES DE AMOR




Pattie Boyd nació hace poco más de 68 años en Taunton, capital del condado de SomersetInglaterra. Una de las características de esta ciudad es su milenaria tradición religiosa y militar. Esta mujer no ha pasado a la historia por ninguno de estos temas, en absoluto, salvo por ser hija de un miembro de la Royal Air Force.

Se dedicó a la pasarela, y desfiló a principio de la década de los sesenta para Mary Quant, diseñadora galesa a la que debemos agradecer la minifalda entre otras prendas. Era una auténtica belleza, como se puede apreciar en la foto, aunque lo cierto es que su posado fotográfico no era muy demandado porque al parecer los fotógrafos de la época eran un poco reacios a sus prominentes dientes, así que se dedicó específicamente a desfilar en las principales cunas de la moda; París, Nueva York y Londres.

Hizo también sus pinitos en el mundo del cine rodando bajo las órdenes de Richard Lester una película titulada “A Hard Day’s Night”“Qué noche la de aquel día” en España, “¡Yeah, Yeah, Yeah, Paul, John, George y Ringo!” en Argentina.

Es aquí donde empezó todo. Ella hacía un pequeño papel de colegiala y durante el rodaje, escena tras escena, fotograma a fotograma, iba siendo cortejada por George Harrison. Empezaron una relación que con el tiempo consagrarían en forma de boda en aquellos locos días de LSD, viajes a la India y música de sitar después de encontrar un hueco en la ajetreada agenda beatle que dirigía el manager de la banda, Brian Epstein.

George Harrison como excelente compositor que fue, hizo lo que debía y compuso para su mujer una de las más brillantes baladas que jamás se han escrito; “Something”. Sería elegida unánime y excepcionalmente por Lennon y McCartney como primer single de Abbey Road, LP de finales de 1969. Sería el adiós definitivo de los Beatles.

Es ya 1970 y George Harrison decide dar formato a todo ese material que jamás usó con sus compañeros de Liverpool y para su debut en solitario invita a su íntimo amigo Eric Clapton a formar parte de All things must pass, álbum también conocido como Las canciones que John y Paul no me dejaron meter en los discos de los Beatles. Producido por el excéntrico Phil Spector, hoy entre rejas, encontramos la guitarra de Clapton en “Itsn’t It a pity”, un delicado tema compuesto en la época beatle basado en los titubeantes comienzos de la relación entre George y Pattie. La canción es preciosa y el disco es a día de hoy el más vendido por un beatle en solitario.

En esos mismos días, Clapton, preparaba otra virtuosa y efímera banda, como también lo fue Cream, bajo el nombre de Derek and The Dominos. Grabaron únicamente un LP titulado Layla and Other Assorted Love Songs (Layla y otras variadas canciones de amor). Una obra maestra del rock entre las que encontramos dos auténticas joyas; la desgarradora y afamada “Layla” y mi favorita de todo el disco, “Bell Bottom Blues”. Las dos canciones están dedicadas a la misma mujer, Layla, pseudónimo que usaba Clapton para ocultar a la mujer que amaba en secreto desde hace ya algunos años.

Años después, Eric Clapton se casaría finalmente con Layla y compondría la exitosa “Wonderful Tonight”. La misteriosa mujer que se escondía bajo este pseudónimo no era otra que Pattie Boyd.

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